El eterno retorno.



La misión 47ª 20 requería mi presencia en aquel planeta desconocido. Hace 21 eones estoy en el mismo lugar etéreo e intangible, aquí todo sucede al unísono y se puede ver claramente el tejido del espacio-tiempo. Mi compañero era un hombre que vibraba en re. El sonido de su alma era grave y equilibrado. Ambos nos miramos en cuanto llegó la noticia y supimos que la idea de un planeta desconocido no resultaba muy agradable.

¿Y si perdemos la consciencia?

¿Y sí caemos en la ilusión del tiempo?

¿Y sí jamás despertamos y caemos en el ciclo del eterno retorno?

Todas esas ideas daban vuelta por mi mente. Sabíamos el riesgo de dichas misiones: ir a un planeta repleto de engaños y utopías, corrupto y colmado de amor: una paradoja en la cual fácilmente podríamos quedar atrapados. Sin embargo, a nosotros nos educaron para hacer lo que corresponde sin sentir miedo. Nos educaron con valentía y coraje.

-Sigo sin comprender qué es el tiempo, parece que está relacionado con una sucesión de eventos e instantes, todos encadenados en una especie de línea. –

El campo electromagnético que escondía al planeta azul era una de las creaciones más interesantes que he visto, dicho campo refleja el espacio tiempo como un espejo, pero un espejo líquido capaz de adaptarse a cualquier curvatura. Fue diseñado con el único objetivo de excluir a los seres humanos de los asuntos del universo, según estuve investigando están en cuarentena ya que, son peligrosos, impulsivos y capaces de asesinar. Esto sin hablar de la corrupción. No la entiendo; no sé qué es, pero me han dicho que la carne es el estadio más propicio para caer en ella.

De nuestra dimensión a la vía láctea (Así la llaman ellos) el viaje resulta mucho más que interesante, nunca viajé más rápido, nunca sentí antes mis pequeñas partículas reconfigurarse una y otra vez hasta la completa inconsciencia… luego veo su sol y justo antes de ingresar a su atmósfera nos detenemos a contemplar la inmensidad de su universo. Vi cúmulos de estrellas, planetas con anillos (mis favoritos), asteroides, estrellas fugaces y la puerta de entrada a mi hogar: un agujero de gusano en una galaxia violeta y distante.

Por primera vez siento miedo, estoy a punto de morir para nacer hecha materia, es posible que me pierda, o que olvide todo lo conocido, todo lo que amo; entonces mi corazón estalla y lloro, pero no hay lágrimas, no hay ojos ni cuerpo que canalice esas sensaciones. De pronto todo es oscuro, estoy a punto de nacer, atravieso el túnel que me lleva a la luz y del otro lado alguien me recibe. Las lágrimas contenidas saltan, este pequeñísimo cuerpo logra lo que mi forma energética no comprende, siento un líquido caliente que baña mi rostro y por primera vez respiro. ¿Cuál es la misión? Grito al comunicador ¡estoy olvidando! ¿Cuál es la misión? ¡Por favor no me dejen aquí! Quiero ir a casa… Lloro de nuevo, lloro, grito y no articulo palabra alguna. Una voz suave me consuela y susurra palabras dulces, su corazón late deprisa y de sus ojos salen lágrimas, ella me sostiene y besa, por primera vez siento la calidez de otro cuerpo, entonces me olvido de mí, me olvido de todo y me acurruco en ella.

 

Deja un comentario