Despierta!
Te busco y no te encuentro, lloro adentro y en silencio, lloro por esos momentos que ya no son más míos, por ese instante en qué dejaste de amarme para decidir poseerme; lloro porque en últimas nunca me amaste y los vestigios de lo que éramos están perdidos, son pedazos desterrados de mi poesía estacionaria. Yo como vos tenía intenciones de quedarme, estar en donde tú aroma invadiera mis sentidos y me llenara de suspenso, misterio y belleza.
La divinidad que se arroja al abismo y hace de nosotros un recuerdo: algo distante y doloroso. Las sombras se llevaron nuestro amor y sólo queda recuperarlo a través del infinito; seguiremos divagando, perdidos en el limbo de nuestros fracasos, seguiremos divagando amor mío, enredando el hilo rojo que nos une a través de la historia y los siglos, a través del tiempo y su paradoja, enredando el hilo, incluso atravesando la gravedad y los estados de la materia. Enredando el hilo amor mío…
