¿Sabés que te amo?
No, no tenés que saberlo,
sólo sentirlo,
vivirlo,
gozarlo…
Soñar estas letras conmigo,
perderte en los laberintos de mi cuerpo que dibujan tú cuerpo.
Deambular en la arena de los misterios y
sumergirte en el mar de mis aberraciones,
-muchas tienen tú nombre-,
darte un paseo por la selva de mis silencios…
Cantar; regalarme una de tus sonrisas para que mis besos se transformen en poesía y océano.
No, no tenés que saber que te amo,
basta con sentir la vibración de mi espíritu con tú más sutil aliento.
