Ella: ¿Cómo vi el mundo? No lo sé, era caótico y como detenido en el tiempo… El invierno es la estación más cruda de todo el año, se le para a uno el corazón, como que se va congelando también, llegan las cargas del pasado y se van instalando cómodamente en lo más profundo de la conciencia; pero al mismo tiempo se sufre por tener consciencia de que a veces no se sienten culpas y eso es una contradicción que como el invierno, va apagando el sol interno.
Marina: ¿sobreviviste?
Ella: Evidentemente no.
Marina: Yo recuerdo el mundo de otra forma, recuerdo el sabor de los mangos y el jugo de lulo, también recuerdo los atardeceres y el viento que se baja suavecito de las montañas… La lluvia, el barro en los pies; el sol que calienta la piel y dibuja un horizonte lleno de cristales y formas…
Ella: También recuerdo la Violencia.
Marina: De la violencia nadie escapa…
Ella: Nosotras escapamos.
Marina: Y nos tragó el invierno.
Ella: El invierno de la existencia.
Marina: Nos destruyó nuestra propia violencia.
Ella: Yo te asesiné con mis mentiras.
Marina: Quise detener tú boca, meterte piedras en ella…
Ella: pero mi lengua fue más fuerte.
Marina: Yo me dejé convencer y luego destruimos todo.
Ella: Me enterraste en el vacío.
Marina: El vacío y las cosas que lo componen, la suerte del destino y el devenir constante. Éramos 2 átomos en movimiento, danzando alrededor de una única palabra…
Si te vas, tengo que enfrentarme a mí misma…
Ella: Si me voy te hago un favor.
Marina: Un recuerdo no puede irse así como así.
Ella: Un recuerdo puede irse cuando quiera.
Marina: No, no es así; no me gusta echarle tierrita encima a las cosas.
Ella: Dejar ir no es olvido.
Marina: dejar ir es ausencia que es peor.
Ella: Dejar ir es perdón.
Marina: Dejar ir es traición. Tú me traicionaste.
Ella: No. Nos venció el miedo. (Sale de escena)
Marina: Ella me dijo que las cosas se pintan de amaneceres conforme a los silencios, yo le creí. Me dijo que las palabras no pueden permanecer encerradas en la boca, aun cuando se le metan piedras. Que el cuerpo es un vehículo que pertenece al universo y no una propiedad privada que se hace plástico y objeto. También esa estupidez se la creí. Luego vinieron ellos y recogieron todas esas palabritas de colores y se las llevaron en sus camionetas grises. Las torturaron, violaron y asesinaron. Cambiaron el agua por oro; la poesía por muerte. El dolor por indiferencia. Obligaron a la risa a contraerse para hacerse lágrima… Yo me puse muy triste y me escondí debajo de la cama.
