Esta es una de esas historias que no quieres leer, es la historia de una mujer que viaja a través del tiempo y de un hombre eterno.

Se conocieron en otoño cuando las hojas caían. Ella llegó a la ciudad atraída por el brillo del cielo. En su reloj daban las 11:30 del 11 de noviembre de 2014 cuando él se acercó para preguntarle sí había visto las luces sobre Glasgow. Ella sonrió al infinito –“Hola señor no tan extraño.”  Y caminaron por el centro.

La noche siguiente ella se desnudó para él, ambos entendían el significado de su encuentro: un big bang que daba lugar al origen del universo.

El hombre eterno había visto tantas cosas que su alma estaba llena de pesadillas. Le tenía miedo al dolor, evitó a toda costa esa imagen que vino como tormento para sus horas. La mujer blanca, desnuda bajo las sábanas, parecía el tipo de mujer que se haría matar por una idea, sonrió y luego pensó en asesinarla, o asesinarla mientras se la folla: ese cuello de cisne tan frágil podría romperse y hacer crac… Rápidamente alejó dichos pensamientos de su cabeza, pues él no era una mala persona; de hecho, no tenía intención alguna de hacerle daño… Sin embargo, la idea no lo abandonaba: que pasaría sí me volviese loco y perdiera el autocontrol y se distorsionara la realidad del sueño, ¿la mataría? ¿Y qué sí eso sucedía?

– “Mientras duermo veo todas las estrellas juntas, desde que nacen hasta que mueren. Todo al mismo tiempo, una civilización tras otra. No se puede morir cuando eres eterno, pero tampoco cuando viste a una mujer parir el universo… Menos, cuando se viaja en el tiempo amor mío, desde aquí se ven millones de estrellas…”-

La idea seguía rondando en su cabeza mientras la mujer soñaba. Entonces el hombre eterno entró pánico, la despertó y la sacó de su casa…

– “El re mil ano que lo parió a este hijo de su re miiiiil”-

Estaba semidesnuda, alcanzó a ponerse las bragas y medio recoger sus cosas, se vistió en el pasillo del edificio, bajó las escaleras corriendo y lloró… Trató de armarse de todo su feminismo, que quizás era un patán, que la había… usado porque no entendía el concepto de ser humano y una retahíla sin fin de corazas mentales para los malos días.

El hombre eterno regresó a su habitación se tiró en la cama temblando, con la imagen de la mujer blanca muerta, podía ver la sangre escurrir de su boca, los ojos perdidos en el horizonte, podía incluso sentir el aroma de su cuerpo empezando a podrirse. No podría vivir con eso… Se levantó, fue al baño, se miró en el espejo y pensó en su existencia, sin entender que estaba mal con él, una eternidad preguntándose en qué parte de su historia todo había comenzado. Entonces lloró…

A la mañana siguiente quiso escribirle…

– “Hizo ding el celular lo miré y era él, pidiéndome que fuéramos amigos. Yo me desternillé de la risa, ¡hay que ser caradura! después lo odié porque tuve miedo y lo sé porque me temblaron las piernas y empecé a respirar profundo, a caminar de un lado para otro como una gallina buscando lombrices. Miré el celular por un rato para descubrirme escribiendo la cosa más patética del mundo”-

El hombre eterno agarró el celular, se mordió primero todas las uñas antes de decidirse a abrir el mensaje, tuvo tanto miedo como ella, ¿y sí realmente la mataba? ¿Y sí en serio era capaz de hacerle daño? ¿Cómo se puede vivir con eso?

Un par de días después con un poco de tranquilidad deciden contestarse y hablan sobre música, estrellas que nacen y mueren, poesía, deportes, drogas, eternidad y viajes en el tiempo…

Y así pasaron los meses…

– “fue entonces cuando me rompí los huesos, el amor se instaló dentro de mí y no supe qué hacer porque no había manera de acercarse; tampoco escaparse. El reloj daba las 22:22 del 22 de septiembre de 2015, estábamos tan lejos y tan cerca, era como tener la sombra de un alguien, respiré profundo y cerré los ojos para recordar la cantidad de atardeceres que vimos juntos, la luz que va y viene, sus ojos azules llevándome al infinito; yo era un girasol divertido esperando por el sol”-

El hombre eterno la observaba en el espejo de sus miedos, la veía ir y venir a través del tiempo, a su capricho. La veía amarlo y deseaba abrazarla… Y era ahí cuando venía esa idea recurrente: blanca, con los huesos rotos; se preguntaba sí al romperla completa se recuperaría como un Phoenix.  Al segundo, se sumergía en la desesperación de la contradicción de toda su estructura de valores, de sus sueños más sagrados y de la magia que recorría su propio cuerpo. Una paradoja que podría destrozar el alma de cualquiera, pero en su caso parecía un castigo, pues era eterno. La muerte se había olvidado de su existencia.

– “Me dijo que tenía miedo de matarme. Me reí porque ya lo sé… Viajo en el tiempo… Al menos no era un psicópata, un ser humano que tiene terror de dañar a otro es porque no es capaz de hacerlo. En sus ojos océano veo su miedo, pero también un poquito más allá.”

“Hay un girasol esperando por el sol” lalala, era primavera en otro país, en otro lugar del mundo, aunque en la misma línea temporal, ella seguía esperando. Y no, no quería ver en su futuro, no era necesario, le gustaban las incertidumbres.

El hombre eterno se refugió al interior de la caverna, viendo las sombras de las luces reflejarse en el fondo. Ay el miedo, pensaba ella. Lo observaba perdido en su mente, imaginando algo que no podría ser, que jamás sería: la muerte de la mujer de las estrellas, su idea parásita que destroza el cerebro y no le permite distinguir la diferencia entre pensamiento y acción.

– “¿Viste la luna mi amor? ¿Te dije que el otro día vi una historia muy triste? Era sobre dos energías que no tenían cuerpo… Me preguntaron cómo era tener uno… y sentí tristeza porque ellos no sabían que era sentir. ¡Que paradoja! Te imaginas no saber que es un amanecer recorriendo el cuerpo, o el frío que hay que soportar para ver una aurora boreal.” O no poder llorar o reírse ¿o quizás tocar los labios de quién amas?” Al instante se quedó en silencio y sonrió al infinito; escuchó por enésima vez las melodías que él cuidadosamente escogía para ella.” –

-La cosa más patética que te dije, ¿recuerdas? Toma vitamina C para que no te enfermes, creo que te vas a engripar…-

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